Hay canciones que tienen ciertos componentes que las convierten en melodías adictivas. Y para mí, ésta es una de ellas. Desde que me la recomendaste Ricitos (como tantas otras), no me canso de escucharla. Y cada vez que suena, no puedo evitar sentir un pequeño escalofrío.
¡Un buen himno para empezar la semana!
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